FocusSea no es un temporizador con unos cuantos extras alrededor. Es una sola app donde el tiempo que registras, las personas con las que lo pasas, las fechas que tienes delante y los resultados que consigues son la misma historia, conectada de punta a punta. Aquí abajo está todo, entero.
Al terminar cada sesión le pones una nota de concentración del 0 al 10. De ahí sale el único número que de verdad cuenta en toda la app: horas ponderadas = minutos × concentración / 10. Una tarde saltando de notificación en notificación deja de parecerse a una tarde de trabajo de verdad, porque en tus números no lo fue.
No es una ocurrencia nuestra: se apoya en tres líneas de investigación reales, la práctica deliberada de Ericsson, el flow de Csikszentmihalyi y el Academic Learning Time. Cada estadística, cada objetivo y cada previsión de ritmo de esta app se calcula sobre ese número, nunca sobre los minutos en bruto.
El mismo tiempo en el reloj. Un resultado honesto, y muy distinto.
Sesiones de 25, 50 o 75 minutos, o de la duración que decidas tú. Una sola, o un ciclo continuo con descansos automáticos entre una y otra. Siete sonidos ambiente reales de fondo, de la lluvia a la cafetería, con fundido cruzado en cada vuelta para que no se note el bucle.
El modo a pantalla completa aparta el resto de la app hasta que termines. Y si cierras el navegador a mitad de sesión, o te pasas a otro dispositivo, la recuperas justo donde estaba: la cuenta atrás viaja con tu cuenta.
Si prefieres no sentirte nunca del todo solo pero no te apetece reservar un coworking, puedes activar un compañero virtual también en las sesiones individuales: se queda en silencio junto al temporizador, solo para darte algo de compañía.
Reservas un turno de 25 minutos en el calendario y a la hora exacta entras en videollamada con otra persona que ha reservado ese mismo turno. Os decís en voz alta qué vais a hacer, cada uno trabaja en lo suyo con la cámara encendida y al final os contáis cómo ha ido. Es el mismo motivo por el que en la biblioteca cunde más que en casa, llevado a donde estés tú.
Si en 75 segundos no aparece nadie, arranca igualmente un compañero virtual, así la sesión no se cae nunca. Nada se graba, jamás. Reglas claras, opción de denunciar, y a la persona con la que te has entendido bien la puedes guardar en favoritos. El calendario y cuánta gente hay ahora mismo los ves sin ni siquiera registrarte: la cuenta solo hace falta en el momento en que reservas de verdad.
Cada sesión de coworking terminada queda visible en el Resumen de hoy, en una tarjeta propia con quién la hiciste y cuánto pesó en horas ponderadas: no se pierde en la lista general de sesiones, porque es un tipo de trabajo distinto y merece que se le reconozca como tal.
Los turnos salen cada cuarto de hora y duran 25 minutos. En azul, los que ya tienen a alguien esperando: ves quién es antes de reservar.
Metes una fecha y las horas que crees que vas a necesitar, y la app deja de ser un diario para convertirse en una previsión: calcula sola cuántas horas ponderadas al día te hacen falta de aquí a esa fecha, y lo recalcula cada vez que registras una sesión. Si te quedas atrás te lo dice mientras todavía puedes arreglarlo, no después.
En modo Trabajo esos mismos exámenes pasan a ser objetivos: proyectos, sprints, certificaciones, entregas. Cambia el vocabulario, el motor es idéntico y no se pierde ningún dato al pasar de uno a otro.
Registras las asignaturas aprobadas con su nota y sus créditos y ves en tiempo real la media ponderada, la media aritmética y la nota con la que vas a terminar la carrera. El simulador hace la pregunta que de verdad importa: con el objetivo que tienes en la cabeza, qué media necesitas en las asignaturas que te quedan.
Cada universidad trata a su manera las matrículas de honor, así que ese valor lo decides tú. Y quien estudia fuera puede pasarse a la escala GPA estadounidense sin que cambie nada más.
Para terminar con un 8,7 necesitas una media de 9,2 en los 42 créditos que te quedan.
El mapa de calor de tus días, el Focus Score, las rachas de días seguidos y los niveles que van subiendo. Pero la parte más útil es otra: la app detecta en qué franja horaria tu concentración es realmente más alta, mirando las notas que has puesto tú, no las costumbres de otra persona. Mucha gente descubre así que llevaba meses poniendo lo difícil a la peor hora del día.
Cada sesión queda consultable en el Registro, con el tema y lo que sacaste en claro, y exportable a CSV cuando quieras. Los datos son tuyos y siguen siendo legibles fuera de aquí.
Cada hora ponderada que acumulas hace subir una experiencia que lleva a un nivel nuevo, visible en el perfil junto con el historial de cómo llegaste hasta ahí. La racha cuenta los días seguidos en los que has estudiado aunque sea un poco, y la app solo te lo recuerda por la noche si está en peligro, no antes, para no molestarte mientras trabajas.
Hay logros que se desbloquean solos en cuanto los alcanzas: las primeras horas de coworking, las primeras rachas largas, las primeras asignaturas aprobadas. No es un juego montado sobre el estudio: son los mismos números reales de las estadísticas, mostrados de una forma que da ganas de mirarlos.
640 horas ponderadas para el nivel 15
La mayoría de las apps te deja planificar y después no vuelve al tema nunca más. Aquí el plan de la semana se compara con lo que hiciste de verdad.
Bloques de trabajo en el calendario, por asignatura o por proyecto. Te dice al momento si las horas que has programado llegan para las fechas que tienes.
Dos minutos al final de la semana: qué ha funcionado, qué no, y los objetivos para los siete días siguientes. Con los números reales delante, no con los recuerdos.
Resumen de la mañana, aviso si bajas del ritmo, racha en peligro por la noche, víspera de examen. Hablan solo cuando hace falta, y las apagas cuando quieras.
Los detalles que no se notan hasta que están ahí son a menudo los que deciden si dentro de un mes sigues abriendo una app o no.
Un interruptor que oculta todo lo que no usas y deja solo el temporizador y el resumen del día. Lo vuelves a activar cuando quieras, sin que se pierda ningún dato mientras tanto.
Pulsa ⌘K (o Ctrl+K) y llega a cualquier función escribiendo, sin soltar el teclado. Útil sobre todo en mitad de una sesión.
Claro, oscuro o automático según el sistema. La interfaz habla italiano, inglés, español, portugués, francés y alemán, y recuerda tu elección estés donde estés.
Un temporizador, un calendario y una hoja de cálculo por separado te dan tres verdades que no se hablan entre ellas. Aquí cada cosa que haces entra dentro de las demás, automáticamente.
Ni banners, ni rastreo publicitario, ni datos revendidos. Aquí tú no eres el producto.
Todo en servidores de la Unión Europea, en Fráncfort, dentro de tu cuenta personal. Los ves solo tú, y los puedes borrar para siempre cuando quieras.
Se instala como app en el móvil y en el ordenador, funciona sin red y se sincroniza sola. O la pruebas ahora mismo sin crear nada.
El calendario del coworking, el temporizador y la demo funcionan también sin registrarte. La cuenta solo nace cuando decides guardar algo de verdad.
Todo el Registro de sesiones se descarga en CSV con un clic, legible en cualquier hoja de cálculo. No hace falta pedirle permiso a nadie.
La eliminación de la cuenta es definitiva e inmediata, desde los ajustes. Sin correos que enviar, sin esperas.
Puedes entrar ahora mismo sin cuenta y sin dejar un correo. Si después te gusta, pones tus datos a salvo en medio minuto.
Empieza ahora, es gratisSi hay una función que te gustaría ver desarrollada, o algo que no funciona, escríbelo aquí. Lo leemos todo. Puedes quedarte en el anonimato o dejar tu correo si quieres respuesta.
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