Abres el calendario, eliges una franja y a esa hora te emparejamos con otra persona que también tiene que estudiar en ese momento. Veinticinco minutos de sesión, el objetivo dicho en voz alta al empezar y dos minutos de repaso al final. Es coworking virtual, y es gratis.
Te sientas a las nueve, te levantas a las tres de la tarde y, si alguien te pregunta qué has sacado hoy, no sabes qué contestar. En época de exámenes pasa casi todos los días: horas encima de los apuntes con el móvil al lado y ningún momento en el que alguien te pregunte qué estás haciendo.
Estudiar solo en casa quita lo único que en la biblioteca funciona sin esfuerzo: otra persona sentada ahí, haciendo el mismo esfuerzo, que nota si te levantas a los diez minutos. Esta página sirve para devolver esa presencia, sin desplazarte y sin tener que conocer a nadie.
Mira las franjas libres de hoy y cuántas personas están conectadas ahora. No hace falta registrarse para verlo.
Ir al coworking →El coworking no es una app aparte: está dentro de FocusSea, junto a las funciones que un universitario usa de verdad.
Un pomodoro que no cuenta solo los minutos sentado: al terminar una sesión puntúas tu concentración del 1 al 10, y la hora vale minutos por concentración dividido entre diez. Dos horas distraídas pesan menos que una hora de verdad, que es como funciona estudiar.
Asignaturas, créditos, media ponderada actualizada con cada nota que registras y un simulador de nota final para saber qué necesitas en los próximos exámenes para llegar donde quieres.
No, no es obligatoria. Sí es recomendable, porque lo que hace útil una sesión compartida es ver a otra persona quieta trabajando. Mucha gente la enciende los primeros minutos y luego decide.
El principio se llama body doubling: la presencia de otra persona trabajando a tu lado hace mucho más costoso interrumpirte, porque la interrupción se vuelve visible. No es magia y no funciona igual para todo el mundo, pero es el mismo motivo por el que en la biblioteca cundes más que en el sofá de casa.
A los setenta y cinco segundos de espera entra un compañero virtual, declarado como avatar. La sesión mantiene su estructura, objetivo en voz alta, veinticinco minutos y repaso final, y tú no te quedas mirando una sala vacía. No es lo mismo que una persona real, y nunca te diremos que lo sea.
Nunca. No hay ninguna grabación de la videollamada, ni de vídeo ni de audio.
Sí. El calendario, las franjas ocupadas y el número de personas conectadas se ven sin cuenta. La cuenta solo hace falta en el momento de reservar una franja.
Veinticinco minutos, con franjas reservables cada quince minutos. Suficiente para avanzar de verdad y lo bastante corto como para no imponer el primer día.
¿Has probado una sesión y algo no ha ido bien, o te gustaría que el coworking hiciera algo que todavía no hace? Escríbelo aquí: lo leemos todo.
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